Al Capone: el dueño de la ciudad de Chicago

Al Capone

Al Capone nació en Brooklyn, Nueva York. Hijo de inmigrantes italianos, sus padres intentaron que fuese un hombre ejemplar y trabajador, pero Al Capone no tenía esa idea.

A la edad de 14 años fue expulsado de la escuela, y allí es donde empezó todo. Joven y atraído por la ilegalidad, empezó a realizar trabajos y escalar entre las familias mafiosas de la Gran Manzana.

En esta época conocería a su gran mentor Johnny Torrio (gánster italoestadounidense que ayudó a construir el imperio criminal conocido como el Chicago Outfit en los años 1920). Torrio se fijaría en Capone, el cual por dinero era capaz de realizar cualquier trabajo. Éste era perfecto para el gremio del crimen.

Poco tiempo después, Capone se convertiría en guardaespaldas del mafioso Frankie Yale, quien encomendaba a Capone tareas como las de extorsionar a los diferentes propietarios de negocios para que le cedieran una parte de sus beneficios. En esa época trabajó como camarero y guardaespaldas en un club nocturno de su jefe, llamado “Yale´s”. Una noche, en el club, Capone fue maleducado con una chica, provocando así una pelea entre él y el hermano de ésta, Frank Gallucio, el cual sacó una navaja y con ella le rajaría tres veces la cara a Capone. De ahí nació su famoso apodo de “Al Cara cortada Capone”, ya que esos navajazos que recibió en la cara le dejarían tres cicatrices bastante visibles.

En el año 1920, Capone fue destinado a Chicago junto a su mentor Johnny Torrio, el cual confiaría su negocio de prostitución, juego ilegal y tráfico de alcohol a su favorito. Este año se aprobaría la llamada Ley Seca, la cual beneficiaría a toda organización mafiosa con la venta ilegal de alcohol. Además, se agravarían los sobornos a políticos, policías y jueces, los cuales serían agasajados con grandes cantidades de dinero proveniente del alcohol ilegal.

Es verdad que no sería hasta 1925 cuando Torrio se retiraría y dejaría a Capone al mando total de su organización.

Una vez la organización era suya, acontecieron una serie de asesinatos que dejarían a Capone como el dueño del Hampa en la ciudad de Chicago, deshaciéndose de todas las demás “familias” que allí coexistían.

Uno de los asesinatos más famosos que se recuerdan fue el de San Valentín. Una matanza que conmocionaría a la opinión pública debido a la gran brutalidad de ejecución que demostraba Capone el día de los enamorados.

Eso desembocó que el Estado se preocupara de verdad y fueran a por Capone. Fue perseguido por el agente de la “Agencia de Prohibición” Eliot Ness y sus agentes incorruptibles “Los Intocables”, los cuales le pudieron encarcelar por evasión de impuestos.

Al Capone fue declarado culpable en el 17 de octubre de 1931, y sentenciado a 11 años de prisión. Pero no pisaría la cárcel hasta 1932, cuando fue trasladado a la prisión de Atlanta . Sin embargo, el gánster aún era capaz de controlar la mayoría de sus negocios desde este centro, y se ordenó su traslado a la prisión de Alcatraz, en agosto de 1934. Aquí, Capone era vigilado estrictamente y tenía prohibido cualquier contacto con el exterior. Al revocarse la Ley Seca y con su líder bajo confinamiento, el imperio de Capone pronto comenzó a debilitarse.

Al salir de prisión el 16 de noviembre de 1939, Al Capone ya no era el mismo. Su mente se debilitaba debido a la demencia que empezaba a ser visible.

Con esta situación personal se retiró a su propiedad de Palm Island, en Miami Beach, Florida, donde se recluyó del mundo exterior. El 21 de enero de 1947, Capone sufrió un derrame cerebral, y murió cuatro días después de neumonía. Lo encontraron muerto en la bañera.

Una vida que refleja sus palabras: “Puedes ir muy lejos con una sonrisa, pero puedes ir mucho más lejos con una sonrisa y una pistola”.

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