Albert Battel: el oficial alemán que se opuso al Holocausto

Albert Battel
Albert Battel. Fuente: Wikipedia

Este veterano de la Primera Guerra Mundial se afilió al partido nazi en 1933. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1942, Albert Battel fue reclutado con el rango de Teniente para proteger la ciudad de Przemysl, en la cual se encontraban varias fábricas armamentísticas, donde trabajaban presos judíos.

Albert Battel no estaba de acuerdo con el proyecto antisemita. Es más, ya había tenido investigaciones de la Gestapo por los rumores de ayudar a su cuñado judío a escapar a Suiza.

Al llegar a Przemysl, Albert Battel se encontró con su antiguo compañero de universidad, el doctor Duldig, con el cual mantenía una relación de amistad. Al encontrarse con el, Albert le dió la mano en público, lo que le supuso una gran reprimenda.

Transcurridos unos meses, se empezó a rumorear que los judíos situados en el gueto serian trasladados masivamente al campo de concentración Belzec, donde acabarían por exterminarlos.

Albert preguntó a la Gestapo que estaba sucediendo, pero la respuesta al acontecimiento fue nula. Ante tal respuesta, supo que se los llevarían. Intentó convencer a su superior, el mayor Max Liedtke, con el pretexto de las fábricas de armamento, convenció al mayor para coger camiones y soldados y se dirigió al gueto para sacar a todas las personas que pudo. Hemos de decir que Max Liedtke tampoco era partidario del exterminio judío. 

Cuando llegó a las puertas del gueto, exigió a los guardas que les dejaran entrar, pero los guardas se negaron. Albert se impuso y amenazó con utilizar la fuerza si fuese necesario. Los guardias preocupados por el posible derramamiento de sangre cedieron y dejaron pasar al convoy.

Albert logró conseguir sacar a unos 250 judíos del gueto, y los trasladó a los sótanos del cuartel general de Przemysl. Ahí pudo esconderlos, para intentar salvarlos.

Heinrich Himmler, comandante de las SS, castigó al mayor Liedtke, enviándole al frente, donde sabía que moriría. Albert sería castigado después de la guerra, donde se le expulsaría del partido y llevaría a juicio.

Pero los acontecimientos de la guerra hicieron que estos dos hombres cayeran presos de los soviéticos. Albert tuvo la “suerte” de salir libre de los campos de la URRS y murió en 1952 en Fráncfort del Meno (Alemania occidental). Su compañero, el mayor Liedtke, no corrió la misma suerte. Fue condenado a muerte, por crímenes de guerra, y murió en el campo de prisioneros.

En 1981, se le concedió a Albert el título de “Justo entre las naciones”. En su honor, se plantó un árbol en el jardín de Yad Vashem, donde se recuerda a los alemanes que estaban en contra del Holocausto nazi.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *