Caravaggio: el pintor camorrista

Un retrato del pintor italiano Michelangelo Merisi de Caravaggio. Wikimedia Commons
Un retrato del pintor italiano Michelangelo Merisi de Caravaggio. Wikimedia Commons

Michelangelo Merisi da Caravaggio fue un pintor excelente, que si no hubiese llevado una vida de peleas y asesinatos, se hubiera mantenido como el gran pintor que llegó a ser.

Sus obras llegaron a ser el retrato de si mismo. Su técnica, el “tenebrismo”, daba un uso dramático de su lado claroscuro, tal y como era su personalidad.

Nacido en Milán, durante varios años deambuló de una ciudad a otra trabajando para grandes señores de la época. Caravaggio era una persona muy trabajadora, pero lo que estropeaba su carrera era su gran afán de pelear y discutir con cualquiera que se cruzase en su camino.

Semidesnudo, sin comida, y casi sin dinero, Caravaggio llegó a Roma en 1592. Al llegar se puso en contacto con Giuseppe Cesari, quien le ofreció trabajo en su taller de pintura.  Pero debido a  su mal carácter fue arrestado en más de 10 ocasiones, entre 1598-1604. Algunas de sus proezas fueron lanzar piedras a un policía, tirar la comida a la cara de un tabernero, y esto sin contar cuando bebía en exceso y se paseaba con una espada de la mano. Esto también le causó problemas cuando insultó e intentó agredir con tal espada a un señor con el que discutía. 

Cuando dejó el taller de su amigo, Caravaggio quiso intentar abrirse paso por si solo. Esto le condujo a rodearse de amigos muy poco recomendables, como el gran coleccionista de arte, Loghi, quien le introdujo en la peleas callejeras de Roma. Esta “pandilla” de matones le llevaría a una vida más delictiva que la que ya llevaba.

Debido al gran arte que poseía pintando, y ya cada vez más reconocido, la propia Iglesia le contrató para realizar varios trabajos, entre ellos el propio retrato del Papa Pablo V. Esto y todo su trabajo le convirtieron en el más grande pintor del Barroco. Su arte era tan bueno que la Iglesia pasaba por alto todos sus rifirrafes con la justicia, e incluso pasaron por alto los rumores sobre la homosexualidad del pintor.

Pero una noche de 1606, Caravaggio se encontró con  Ranuccio Tomassoni. Este joven era hijo de un gran aristócrata y descendiente de españoles, el cual tenia una gran relación con el Papa Pablo V.

Éstos se enzarzaron en una discusión. No sabemos el motivo exacto, pero seguramente fue por alguna deuda impagada. La reyerta llegó a tal límite que Caravaggio sacó una especie de espada y arrebató entre carcajadas la vida de aquel chico.

Retrato Papa Pablo V. – Caravaggio. Wikimedia Commons

El Papa no pudo obviar tal hecho, e hizo capturar a Caravaggio para sentenciarlo a muerte. Pero éste, gracias a sus amigos en las altas esferas, pudo escapar a Nápoles, donde vivió cierto tiempo asustado por si las autoridades le daban caza. Una noche de 1609, Caravaggio salía de una taberna. Éste se dio cuenta de que varios enemigos le esperaban. Le rodearon y le asestaron varias cuchilladas, las cuales le dejaron la cara casi desforme y el cuerpo apenas sin vida.

En su desesperación por no morir a manos de sus enemigos, Caravaggio mandó una carta a un conocido, sobrino y cardenal del Papa Pablo V, para que le indultaran y pudiese volver a Roma. En 1610 llegó la esperada respuesta, y se le concedió el perdón para regresar.

En el trayecto, y haciendo escala en Porto Ercole (guarnición española, cerca del Estado Papal), Caravaggio fue arrestado porque le confundieron con otra persona que estaban buscando los españoles. Esta confusión le retrasó en su regreso a Roma, y cuando fue liberado, Caravaggio que ya estaba mal de salud, falleció. No se sabe por qué motivo, pero lo más probable es que falleciera de saturnismo (envenenamiento por el plomo que había en la pinturas que utilizaban los pintores).

Una vida llena de violencia, y una muerte llena de soledad.  

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