Cuando los vikingos llegaron a Inglaterra

Una reproducción en blanco y negro de una pintura que muestra a los nórdicos en un barco, por Oscar Wergeland (Wikimedia Commons)

En el año 789, tres barcos vikingos fueron interceptados antes de llegar a la Isla de Portland (Wessex). Ciertos escritos anglosajones dan por hecho que estos extranjeros llegaron con intenciones comerciales.

Tal fue así, que el Rey Beorhtric mandó a un emisario para que explicara a los extranjeros que debían pagar los impuestos estimados para poder comerciar en el reinado de Wessex.

Evidentemente, los vikingos no aceptaron tales órdenes, y en vez de dialogar, hicieron lo que mejor se les daba: asesinar al emisario y seguir su camino a Portland, donde imaginamos que terminarían de realizar las transacciones comerciales pertinentes.

Abadía de Lindisfarne (Wikimedia Commons)

Cuatro años más tarde, el 8 de junio del 793, los vikingos llegaron a las costas de la abadía de Lindisfarne (Reino de Northumbria). Al desembarcar, los vikingos vieron un castillo-monasterio sin defensas y sin guerreros. Al entrar en contacto no lo dudaron y masacraron a todo ser viviente que se “resistiera”.

Los pocos monjes que no fueron asesinados o echados al mar, tuvieron la “suerte” de ser apresados como esclavos. Los vikingos vieron fácil una incursión que les proporcionó riqueza y esclavos sin apenas resistencia.

Alcuino de York, eclesiástico y consejero del rey franco Carlomagno, escribió al obispo Higbald, en Northumbria:

«Vuestros trágicos padecimientos me llenan de dolor, puesto que los paganos han profanado el santuario de Dios, han derramado la sangre de los santos alrededor del altar, han arrasado la casa de nuestra esperanza y han pisoteado los cuerpos de los santos como estiércol en la calle». Y se preguntaba: «¿Es el comienzo de un gran sufrimiento o bien el resultado de los pecados de quienes viven allí?»

Este acontecimiento desembocaría en la llamada “Época vikinga”. La actual Inglaterra, y parte de los reinos europeos, no esperarían caer durante siglos en la devastación de los llamados “paganos del norte”.

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