El mito de Longinos y la lanza del destino

 Longinos abre el costado de Cristo con su lanza
Landesmuseum Württemberg, Stuttgart. Placa 1: Longinos abre el costado de Cristo con su lanza (Wikimedia commons)

El soldado que atravesó el costado de Jesús mientras este permanecía en la cruz fue Longinos. Es verdad que, en los escritos, el nombre de este soldado es desconocido.

Este soldado romano, al introducir su lanza en el costado de Jesús, vió como en gran abundancia salía agua y sangre, y al caer en su rostro, pudo sentir como se le curaba una infección que padecía en los ojos. Al ocurrir tal hecho, Longinos pronunció la famosa frase que le calificaría como el primer convertido a la fe de Cristo: “En verdad, este era el hijo de Dios”.

Todos estos acontecimientos hicieron que Longinos abandonara la carrera militar, y dedicase su tiempo a ganar adeptos para la fe de Cristo, por medio de la palabra. Buscado por los romanos para poder ajusticiarle, por convertirse a otra fe, éstos consiguieron darle caza, y fue condenado a ser decapitado.

Este mito, verdadero o no, hizo que la lanza del destino (nombre que se le atribuyó poco después) se considerase una reliquia con grandes poderes sobrenaturales.

Utilizada en la primera cruzada para conquistar Jerusalén, más tarde se convertiría en la obsesión de Hitler, quien al conquistar Austria, pudo obtenerla físicamente del museo de Viena. Con este supuesto poder en sus manos, pudo sentir la seguridad en sí mismo para intentar conquistar toda Europa.

Y es que la leyenda contaba: “Quien poseyera la lanza se beneficiaria de los poderes que emanaba, otorgando la victoria por siempre a su poseedor, y la derrota y muerte a quien la perdiera”.

Mito o realidad, Longinos se convertiría en historia sin quererlo.

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