El recuerdo del videoclub y su creación

Interior de un videoclub

El recuerdo que tengo de los videoclubs es fascinante: entrar en un local donde tenían desde películas a videojuegos que no te podías permitir comprar (pero si alquilar) para poder disfrutarlos durante dos magníficos e intensos días.

Cuando no sabias que película elegir, ahí estaba el dueño o empleado que conocía todas y cada una de las películas y te recomendaba la correcta. Y no digamos de la zona prohibida en la que ponía XXX, que para un niño como yo la curiosidad de ver la zona era intrigante (sin que te pillara el dueño, claro está).

Blockbuster video

No hablemos de las grandes cadenas como Blockbuster, donde parecía que entrabas a un universo paralelo, porque era increíble ver tal cantidad de material.

Y también su parte mas terrible, cuando te olvidabas de devolver la película y te cobraban dos alquileres. Como dolía, y como los maldecías al salir del establecimiento.

El primer videoclub de la historia data de finales de 1977. La idea surgió de un humilde californiano afincado en Estados Unidos, llamado George Atkinson.

En aquella época, la empresa Magnetic Video había llegado a un acuerdo con 20th Century Fox para sacar a la venta 50 de sus películas en formato Betamax y VHS. Cada cinta costaba unos 50 dólares.

George se dio cuenta de que las cintas eran muy caras, y que la gente las veía tan solo un par de veces. Así que pensó que podría hacer negocio alquilándolas.

De este modo, puso un anuncio de alquiler de películas en el periódico. Rápidamente recibió miles de solicitudes, así que decidió adquirir con un amigo las 50 películas de Fox e instalarse en un local para alquilarlas. Era el primer videoclub de la historia, al que llamaron Video Station.

En España en la década de los 90, el videoclub tuvo una gran acogida. Fue tal el impacto que recibió, que en cada barrio podía haber hasta dos videoclubs.

Cierre del videoclub Alien

Lamentablemente, a principios del año 2000 la industria cambió y llegó internet. Las plataformas piratas, donde podías descargarte cualquier película o videojuego gratuitamente, desterraron a estos entrañables locales.

También debemos decir que el “top manta” de aquella época, y no hasta hace mucho tiempo, te brindaba la posibilidad de comprar a un precio tan bajo, que ni alquilar merecía la pena.

Aunque ahora veamos imposible levantarnos del sofá para poder ver una película, siempre echaremos de menos la aventura de ir a un videoclub.

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2 comentarios sobre «El recuerdo del videoclub y su creación»

  1. Alquilar pornos siendo menor de edad. procrastinar y cambiar de video club para no pagar la “multa”, o darme cuenta que lo bueno ya lo había visto y solo quedaba basura…

  2. Wow, que recuerdos. Me llegó a la mente el primer y único video club al que he pertenecido como tal. Blockbuster, que tiempos aquellos. Creo que lo que se perdió con ellos fue la experiencia de ir a un sitio a alquilar la película. Era un paseo en si mismo. Llegar, escoger la película, comprar el pop corn, los refrescos y los dulces para ir a casa a ver la pleícula. Buen post. Saludos.

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