Eneas: el troyano que ayudó a fundar el Imperio Romano

Eneas

Caudillo del ejército troyano, hijo de la Diosa Afrodita y de Anquises un príncipe mortal. Eneas estaba destinado a tener un papel importante en la historia.

Con la pérdida de Troya tras las manos de Grecia, Eneas pudo escapar con vida y como héroe de su ciudad, la cual ahora estaba en llamas.

Con su padre herido y juntando a su esposa Creúsa (hija de Príamo, rey de Troya) y su hijo Ascanio, consiguieron escapar con los pocos supervivientes de aquella fatal guerra. Eneas se preparaba para marchar hacia el incierto futuro que le esperaba. Pero ese viaje no se proclamaba fácil, ya que los dioses le hicieron pagar un alto precio. En mitad del mar hacia tierras desconocidas, las tormentas insaciables no paraban de azotar a los pobres barcos de supervivientes, donde uno a uno perdían sus vidas, incluída la de su padre y la de su esposa, sin que Eneas pudiera hacer nada.

Pero una vez acabado el viaje, Eneas pudo contemplar las murallas de aquella ciudad a la que el destino le había llevado: Cartago (actual Turquía).

Afrodita al escuchar las plegarias de su hijo, el cual proclamaba ayuda, creó un conjuro para que Cupido mandara una flecha a Dido, que era la primera reina y fundadora de Cartago, y así quedar prendida de Eneas. Dido sin pensarlo busco a ésta para declararle su amor eterno y prometer a los troyanos cobijo y seguridad en su majestuosa ciudad.

Tras meses de amorío, Dido cada vez demostraba más su férreo amor hacia Eneas. Éste convencido de que los troyanos por fin habían encontrado la paz en su nueva patria, juntó los dos reinos. Dido y Eneas ahora eran un solo amor y un solo reino.

Pero la felicidad de los enamorados no estaba asegurada. Una noche Zeus mandó a Hermes (Dios mensajero) para recordarle que su destino no estaba allí y que Cartago no era el lugar elegido. Eneas debería partir para seguir el camino que ya estaba profetizado.

A la mañana siguiente, Eneas intentó explicar a su amada lo que había ocurrido, pero ésta no quiso escucharlo. Dido le suplicó que se quedara, pero aunque el amor de éste hacia su esposa lo era todo, el deber para con su pueblo lo era más.

Destrozada por la partida de Eneas, algo que sabia que no podía superar, Dido se quitó la vida pensando que jamás volvería a ver a su amado. Este acontecimiento sería el motivo para que troyanos y cartagineses se convirtieran en enemigos de por vida.

Partiendo con su flota y sus troyanos, en un viaje guiado por los mismos dioses, Eneas llegaría al fin de su destino: Lacio (actual Italia). Una vez allí, Eneas fundó la ciudad de Lavinium, y así mismo se autoproclamaría rey.

A su muerte, su hijo Ascanio se dirigió a los Montes Albanos, donde fundaría la ciudad de Alba Longa, y donde nacerían los gemelos Rómulo y Remo, fundadores del Imperio Romano y descendientes de Eneas.

Toda una historia de leyendas que tendrían como fin el mayor Imperio jamás conocido.

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