Gladiadores: clases y vida en el ludus

Gladiadores Nicolao Landucci

En la Antigua Roma los gladiadores no tenían por qué ser esclavos. La verdad es que podían ser esclavos, hombres libres e incluso criminales.

En muchos casos los gladiadores eran considerados ídolos famosos, y muchas veces el deseo de las mujeres, ya que éstos eran un ejemplo de hombría.

Era bastante habitual que criminales que habían cometido pequeños delitos, y los cuales habían sido castigados a trabajos forzosos, pudieran asumir parte de su pena en el ludus (escuela de gladiadores), y así convertirse en luchadores profesionales.

En la época romana los esclavos eran una herramienta habitual para todos los menesteres, y no podía ser menos que los utilizaran también como mercancía para los ludus. Estos esclavos eran elegidos en el “mercado” por el lanista, el encargado y a veces dueño del ludus.

Los hombres libres también tenían la posibilidad de ser gladiadores. De este modo, si tu futuro en la vida no era muy prometedor, adquiriendo este oficio te asegurabas de tener un sueldo, y si eras bueno, podrías ganar grandes premios de dinero y fama. Como el esclavo y gladiador Espartaco, que según fuentes griegas y romanas, dirigió la rebelión más importante contra la República romana en suelo itálico, ocurrida entre los años 73 a. C. y 71 a. C., conocida como Tercera Guerra Servil, Guerra de los Esclavos o Guerra de los Gladiadores.

Espartaco gladiadores

En estas escuelas les enseñaban a luchar. Los ludus estaban repartidos por todo el imperio. Normalmente, solían estar cerca del circo romano perteneciente a esa ciudad.

Una vez que los aprendices llegaban al ludus, éstos eran clasificados para poder saber con qué armas podían especializarse. Los tipos de luchadores podían ser varios: samnita, reciario, mirmillón, tracio, etc… Después de ser clasificados, éstos eran entrenados por el magister (solía ser un antiguo gladiador retirado). Con espadas de madera y escudos del mismo material o mimbre perfeccionaban su técnica hasta convertirse en profesionales.

Aunque los gladiadores eran “mercancía” valiosa, debido a que su coste no era gratis, sus vidas en el ludus eran muy duras. Entrenamiento, y comidas basadas en frutas secas, habas, cebada y brebajes no muy apetecibles. Los brebajes podían constar de cenizas de plantas con huesos triturados, todo para conseguir las fuerzas, proteínas y calcio suficientes para mantenerlos en gran forma física.

Al acabar sus entrenamientos, los gladiadores eran encarcelados en sus celdas. Y sí, los ludus eran lo más parecido a las cárceles actuales. Vigilados y encadenados. Es verdad que también eran tratados por médicos y masajistas, pero no por compasión, si no por el valor que tenían como luchadores.

Séneca, político y senador de Nerón y Claudio, escribió sobre la lucha de gladiadores: «Por casualidad, a mediodía asistí a una exhibición, esperando un poco de diversión, unos chistes, relajarme. Pero salió todo lo contrario. Estos peleadores de mediodía salen sin ningún tipo de armadura, se exponen sin defensa a los golpes, y ninguno golpea en vano. Por la mañana echan los hombres a los leones; al mediodía los gladiadores a los espectadores. La multitud exige que el victorioso que ha matado a sus contrincantes encare al hombre que, a su vez, lo matará, y al último victorioso lo reservan para otra masacre. Al hombre, sagrado para el hombre, lo matan por diversión y risas.»

Una vida no muy larga para la mayoría de ellos.

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