Heinrich Himmler: su papel y atrocidades en el Holocausto

Himmler

Heinrich Himmler nació en 1900, fue un buen estudiante y además ahijado de Enrique de Baviera, perteneciente a la familia real alemana.

Gracias a ello pudo ingresar el la Escuela de Oficiales. Cuando se encontraba en fase de entrenamiento terminó la Primera Guerra Mundial con la derrota de Alemania, siendo separado entonces de su incipiente carrera militar.

Al dejar el ejército estudió ingeniería agrícola, y cerca de graduarse comenzó a unirse a grupos de estudiantes activistas alemanes en los que se hablaba de mitología germánica, y por supuesto de la reactivación de la posición política del país. Entonces conocería al partido Nazi y por supuesto a Hitler, al que se unió sin pensarlo dos veces pasando ambos a la historia por lo que sucedió en la terrible Segunda Guerra Mundial.

Modificaciones genéticas

La selección de la raza aria pura debía hacerse rápidamente, y Himmler instauró la Volksliste, una clasificación de las personas de sangre verdaderamente alemana. Quienes no pasaran la prueba eran enviados a los campos de concentración.

Los soldados alemanes de características arias muy marcadas eran utilizados como reproductores para crear bebés de raza pura. Después de estar unos meses con sus madres eran entregados a los centros y hogares infantiles, al igual que cerca de 50 niños polacos que fueron robados a sus padres.

Himmler y la maquinaria de exterminio de los Nazis

Las SS fueron creadas para la protección personal del Führer, y Himmler escaló rápidamente en ellas. En cuanto pudo, éste le comentó a Hitler su deseo de convertirlas en una unidad de élite poderosa, leal y racialmente pura en la que solo los mejores representantes de la raza aria debían estar.

Inmediatamente fue nombrado como Oberfürer, y allí empezó a diseñar la estrategia que lo convertiría en el terrible gestor del genocidio judío.

En un principio, los campos de concentración fueron creados por Hitler con el fin de retener a los enemigos del Tercer Reich, teniéndolos como prisioneros para trabajos forzados. Sin embargo, poco a poco fueron llenándose de tal forma que comenzaron a convertirse más en un problema que en una solución.

Así es como el 20 de enero de 1942 se reunieron los oficiales de alto rango de la SS con Hitler. En ella, Heydrich plantea la “solución final”, en la que los judíos deberían trabajar hasta la muerte y los que no pudiesen hacerlo deberían exterminarse de inmediato.

Los cálculos indicaron que cerca de once millones deberían de ser asesinados para que los campos de concentración pudiesen sostenerse con el trabajo de los judíos, y de allí en adelante. Sin compasión ni cargos de conciencia Himmler comenzó a poner en marcha este plan.

La solución final y las cámaras de gas

Heinrich Himmler asistió a la ejecución directa de cien judíos en Minsk, asunto que le impactó demasiado. Preocupado por las consecuencias psicológicas que esto pudiese tener en la mente de los soldados de la SS diseñó las cámaras de gas, en donde las víctimas se exponían a un fuerte pesticida que las mataba rápidamente. Unidas a los hornos crematorios, éstas serían la muestra más infame y terrible del paso de los Nazis sobre la tierra.

Himmler se convertiría en el principal arquitecto del Holocausto judío.

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