Kamikazes: los pilotos suicidas del Imperio Japonés

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Esta foto representa la devoción, inexplicable, que muchos kamikazes pertenecientes a la Unidad de Ataque Especial sentían por su Emperador y su “deber” a la patria sin ni siquiera pensar en sus vidas.

La mayoría de estos kamikazes eran jóvenes voluntarios universitarios, a bordo de los cazas A6M Zero y cargados con unos 250kg de bombas por avión.

El origen del mito kamikaze se origina en el siglo XIII, cuando una flota procedente de Mongolia se presentó​ en costas japonesas con la finalidad de invadir el país. Afortunadamente, un tifón arrasó la flota invasora durante el intento de invasión. Dicho tifón fue llamado “Viento Divino“.

Pero, ¿Por qué se fundó la Unidad de Ataque Especial Japonesa?

Corría el año 1944 y Japón ya no gozaba del control del Océano Pacífico, un control que en años anteriores conseguiría en parte a ataques como el de Pearl Harbor, y a otras ubicaciones en países diferentes. Este ataque a la base naval estadounidense se convertiría en el futuro declive del Imperio Japonés, ya que desembocaría en la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, declarando la guerra a Japón.

Como hemos dicho anteriormente, en 1944 Japón desesperaba por derrotar o por lo menos frenar a la gran flota naval estadounidense.

En una reunión para poder aclarar este problema el vicealmirante Ōnishi hizo hincapié en que la única manera efectiva de lograr este objetivo desde su punto de vista, era crear un grupo especial de ataque suicida formados por cazas A6M Zero cargados con bombas de 250 kilogramos.

La verdad es que este método seria impensable en casi todas las demás culturas, pero como efectividad era una salida, ya que la pérdida de un piloto y un avión podía ocasionar el hundimiento de un gran buque enemigo. Además, el adoctrinamiento no era muy complicado, ya que su formación se basaba en manejar, maniobrar, evadir y estrellar sus aviones contra barcos. Una formación rápida y para gente casi sin experiencia.

El 15 de agosto de 1945 el Emperador transmitió un mensaje para hacer oficial la rendición incondicional de Japón. Ese mismo día Ōnishi se suicidó haciéndose el harakiri (corte en el vientre).

Un sacrificio que se llevó a muchas vidas por delante, aliadas y enemigas.

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