La condesa asesina: Erzsébet Báthory

Elizabeth Bathory
El retrato original de la condesa Elizabeth Bathory de 1585 se perdió (desapareció en la década de 1990). Sin embargo, esta es una copia bastante contemporánea de ese original, probablemente pintada a fines del siglo XVI. Tenía 25 años cuando se pintó el retrato original, la única imagen conocida de ella. Wikimedia Commons

Esta aristócrata húngara pertenecía a una de las familias más poderosas del siglo XVII de Transilvania. Tras la muerte de su marido, la condesa Erzsébet controló toda Čachtice, en la actual Eslovaquia, lo que le ofreció un poder sin igual.

Erzsébet tenia una gran obsesión, que era la edad. A sus 45 años se acercaba a la vejez, y era algo que no podía evitar, por muy influyente que fuese en la zona que gobernaba. Ella tenia la gran convicción de que beber sangre de mujeres jóvenes le traería la juventud eterna.

Con ayuda de parte de sus sirvientes, la condesa raptaba y mataba a toda niña o adolescente que podía, tanto de la zona que controlaba, como de los pueblos y aldeas de alrededor.

Hubo tal cantidad de víctimas en los poblados, que la duquesa tuvo que empezar a matar y raptar a niñas de la alta sociedad. Fue algo que le llevaría a su propia destrucción. Una cosa eran las víctimas silenciosas de las familias pobres, pero otra cosa eran las víctimas de familias aristócratas o influyentes. Todo esto desembocaría en una investigación de las propias familias.

El Rey de Hungría, Matías de Habsburgo, no podía dejar pasar estos altercados, los cuales le producían pavor y más al saber que bebía la sangre de sus víctimas. Por tanto, mandó arrestar a Erzsébet, junto a algunos de sus sirvientes, y fueron acusados de sodomía y asesinato.

Los sirvientes, que seguramente eran cómplices obligados, fueron condenados a la hoguera. Pero el Rey tenia un castigo especial para la duquesa Erzsébet… Fue castigada a ser emparedada en su propio castillo, donde sólo podía comer y beber mediante una pequeña rendija.

Durante cuatro años se mantuvo en la oscuridad absoluta, junto a sus propias heces, y murió a los 54 años.

Un castigo de sufrimiento para una mujer a la que se le atribuyeron más de 700 asesinatos.

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