La historia que hay detrás del Taj Mahal

Taj Mahal

En 1607 el futuro emperador Mongol y príncipe en ese momento, Shah Jahan, nieto de Akbar el Grande, conoció a su amada. El príncipe Khurram, de dieciséis años, como lo llamaban entonces, revoloteaba por el bazar real, coqueteando con las chicas de familias de alto rango que atendían los puestos.

En uno de estos puestos, el príncipe Khurram conoció a Arjumand Banu Begum, la joven de 15 años cuyo padre pronto sería primer ministro y cuya tía estaba casada con el padre del príncipe Khurram. Aunque fue amor a primera vista, a los dos no se les permitió casarse de inmediato, ya que el príncipe primero tuvo que casarse con tres esposas antes de que llegara el momento de unirse con Arjumand Banu Begum, la que sería su cuarta esposa.

El 27 de marzo de 1612, el príncipe Khurram y su amada, a quien dió el nombre de Mumtaz Mahal, traducido como“la elegida de palacio”, se casaron. Mumtaz Mahal era hermosa, inteligente y de buen corazón. El público estaba enamorado de ella, en gran parte porque se preocupaba por la gente. Hizo un gran esfuerzo para poder ayudar a viudas y huérfanos, para asegurarse de que les dieran comida y dinero.

La joven pareja tuvo 14 hijos, pero sólo siete vivieron más allá de la infancia. Fue el nacimiento del decimocuarto niño el que mataría a Mumtaz Mahal.

En ese momento Jahan estaba inconsolable, sumiendo a la corte imperial a un período de duelo de dos años, algo que jamás había ocurrido.

Durante ese periodo convocó a artesanos de todo el mundo musulmán para comenzar a diseñar el mausoleo más impresionante de la historia. El resultado fue el hito más emblemático de la India, el Taj Mahal. El impresionante edificio fue construido por 20.000 artesanos asistidos por 1.000 elefantes. Esta obra duraría unos 22 años, antes de ser terminada.

El diseño se inspiró en las descripciones que el mismo Corán hacia sobre cómo era el cielo o paraíso terrenal. La pureza del mármol blanco junto al cielo azul parece de otro mundo, gracias a su uso sofisticado de ilusiones ópticas y al hecho de que cambia de color a lo largo del día, transformándose del blanco puro a rosa claro.

El Taj Mahal no sólo incorpora los mejores principios del arte y la arquitectura mongola, sino también aspectos de las tradiciones persas, otomanas e islámicas, lo que lo hace verdaderamente universal, como lo es el propio amor.

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