La homosexualidad y matrimonio entre piratas

Bandera pirata (Pixabay)
Bandera pirata (Pixabay)

Grandes saqueos, asesinatos, y eternas travesías en el mar. Esas eran las prácticas que vivían los piratas. Hombres proscritos, políticos y delincuentes, que debido a una mala vida se convirtieron en rudas personas.

¿Pero qué sabemos de la vida sexual de estos hombres?

En las tripulaciones piratas el sexo femenino no era muy común, debido a que la grandísima mayoría de tripulantes, por no decir el 99%, eran masculinas. Esto hizo que la homosexualidad y las prácticas homosexuales se aceptaran sin ningún reparo moral, y que se tratasen como algo de lo más normal. Algo que era impensable e inaceptable para esa época arcaica y cristiana del siglo XVII al XVIII.

Las parejas que salían de estas relaciones se las denominaban “Matelot”, lo cual podemos traducir como “compañero de litera”. El “Matelot” solía ser el compañero más desfavorecido o joven de los dos. También entre sí se llamaban camaradas o compañeros, los cuales se podían casar, y a esto se le denominaba “Matelotage”. El “Matelotage” era más un matrimonio, la unión de dos hombres, que incluía la herencia de los bienes en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges.

Estas relaciones no siempre eran de carácter sexual, si no de amistad e incluso sólo para hacer negocios.

Está claro que no todos practicaban la homosexualidad, y tampoco que todos fuesen homosexuales, pero si gran parte de ellos. Estos matrimonios civiles eran respetados al dedillo tanto por el capitán, como por la tripulación, ya que en gran medida estos hombres eran una pequeña familia.

Bucanero Galés Henry Morgan (Wikimedia Commons)
Bucanero Galés Henry Morgan (Wikimedia Commons)

Se conoce que el corsario Henry Morgan redactó un contrato para su tripulación. En este contrato se podía observar la cuantía que cada marinero recibiría por lesiones en la batalla, como los puntos para las uniones civiles del mismo sexo.

Una época de “bárbaros”, que tenían la mente mucho más abierta que algunos del siglo XXI.

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