La leyenda del Rey Arturo

La leyenda del Rey Arturo
Rey Arturo/ Impresión sobre lienzo (Charles Ernest Butler) Wikimedia Commons

Según la leyenda, el rey de lo que sería la Gran Bretaña de ahora, Uther Pendragon, mantenía una guerra constante con el Duque de Tintagel. El rey, harto de conflictos y tras varias reuniones, decidió firmar la paz con Tintagel.

Para celebrar tal pacto, Pendragon no dudó en realizar una fiesta, donde fueron invitados el Duque de Tintagel y su mujer Igraine.

El rey Uther, al ver a la duquesa, se quedó totalmente prendado de ella. Pero claro, la duquesa estaba casada, y esa relación no podía llegar a ninguna parte, y más con una paz recién firmada.

La desesperación y enamoramiento del rey Pendragon llegó a desquiciarle, y como solución acudió al mago de la corte, Merlín, al cual le pidió que hiciese un conjuro para que la duquesa quedara prendida de el.

El hechizo salió a la perfección: Uther e Igraine se unieron. La relación era ilícita ya que la duquesa estaba casada con el duque. Poco después nacería de esta relación un hijo llamado Arturo, el cual al nacer hizo que su madre muriese en el parto.

El hijo no podía salir a la luz, ya que fue engendrado de una relación extramatrimonial. Así que Uther pidió a Merlín que se lo llevase y lo criase, hasta que Arturo cumpliese los dieciséis años.

Pasados varios años el rey Uther falleció. Pero claro, al no dejar ninguna descendencia reconocida el reino cayó en la duda de quién reinaría.

Merlín decidió clavar la espada del reino, Excalibur, a un roca, y quién la sacara sería el nuevo rey.

A este evento se acercaron personas de todo el reino, con la esperanza de poder sacar la espada, pero ninguno pudo realizar tal hecho. El ya adolescente Arturo se acercó a la espada sin ninguna esperanza, sujetó la espada con sus manos y la sorpresa fue, que sin ningún esfuerzo, consiguió sacar a Excalibur de la piedra.

En ese momento Arturo no fue aceptado como rey, debido a la avaricia de muchos que consideraban que ellos eran los legítimos reyes. Merlín tuvo que confesar que Arturo era hijo de Uther y legitimo rey.

Para evitar más molestias a Arturo, se decidió fundar la mesa redonda. Esta mesa, estaba compuesta por los caballeros más leales a la Corona.

De esa manera, el reino disfrutó de muchos años de paz con un rey que tenia un corazón justo y una bondad sin igual.

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