La macabra y verdadera historia de Pinocho

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¿Quién no conoce a Pinocho? El tierno muñeco de madera que miente y le crece la nariz, pero que finalmente entiende que tiene que ser bueno y acaba convertido en niño viviendo una feliz vida con su padre Geppetto.

Disney pintó de rosa una historia para los niños y niñas de todo el mundo que originalmente era una cruel moraleja llena de delincuencia y malos vicios. Nada recomendado para el público infantil, evidentemente.

Hoy vamos a conocer la historia real de este famoso personaje.

La imagen de Pinocho con camisa y pantalones cortos nada tiene que ver con su aspecto original: un niño de palo con pocos detalles. Pinocho, además, era un mendigo que pasaba hambre y frío, un ser carente de sentimientos, pero además, un egocéntrico que nunca escuchaba los consejos de los demás.

Aquí entra en escena Pepito Grillo, dispuesto a ayudar y reconducir su vida hacia el hogar y el buen comportamiento. A Pinocho no le gustó esta actitud. Pinocho le tiró un martillo a la cabeza y le mató.

Después de hacer culpable al grillo de este hecho frente a su padre con todo el egoísmo del mundo, a Pinocho le esperaba algo que a todos nos es familiar: el karma.

Pinocho volvió a la noche y a las calles, a pedir limosna y a seguir vagueando, pero molestó a los vecinos y le tiraron un buen cubo de agua encima. Regresó a su casa y para secarse, se acercó a una hoguera. Pinocho se quedó dormido y sus pequeñas piernas se calcinaron. Pese a la mala vida del muñeco, al padre se le partió el alma y le reconstruyó.

¿Pinocho había aprendido la lección? No.

En vez de recapacitar tras el buen gesto de su padre y darle las gracias, le vendió sus cosas y se gastó el dinero en vicios. Más tarde Pinocho moriría ahorcado de la mano de unos ladrones.

El autor de “Las aventuras de Pinocho”, Carlo Collodi, dio este final a la historia que sería publicada por primera vez en un periódico. El editor le pidió un final un poco más esperanzador, y es cuando entonces aparece el hada que le da la última oportunidad y toma una vida normal y correcta.

¿Era necesario un personaje tan reincidente y cruel o con la visión de Disney basta?

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