La muerte del rey más poderoso de España

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Felipe II de España, Rey de España, Nápoles, Sicilia, Portugal y los Algarves.

El Rey Prudente, como se le llamaba a Felipe II, fue el dueño y señor literalmente de más de medio mundo, entre 1527 y 1598.

Su poder fue tal gracias a la unión de España y Portugal, los dos grandes imperios de la época. Esta unión de imperios fue gracias a su padre el Rey Carlos V el Emperador, que contuvo matrimonio con Isabel de Portugal.

Tenemos que decir que Felipe II fue adorado y criticado por igual. La avaricia de poder del rey y las acusaciones de haber asesinado a su esposa e hijo, fueron las claves para el odio de muchos hacia el.

Además, después de la catástrofe que recibió el imperio español por la pérdida de la Batalla de la Armada Invencible, el rey demostró sin quererlo que España era vulnerable, algo que era impensable antes de que pasara este acontecimiento. Esto hizo que España empezara su mayor declive.

En 1595 y a la edad de 68 años, la salud de Felipe II era cada vez más delicada. Los ataques de fiebre que tenia podían durar hasta un mes entero, y después de pasado un tiempo empezaba otra vez con más ataques, lo que impedía que se pudiera curar del todo.

En 1598, los médicos le dijeron que no le quedaría mucho de vida, y Felipe II decidió trasladarse a descansar al Monasterio de El Escorial. El rey ya no podía moverse debido a la enfermedad de gota que sufría y que hacia que los pies se le hincharan y sufriera de dolores incontrolables. Tampoco podía ser lavado y menos aún ser cambiado de indumentaria.

Obra: “Últimos momentos de Felipe II”. Felipe II bendice a su hijo y sucesor, el futuro Felipe III. Año 1864. Autor Francisco Jover y Cassanova. Museo del Prado.

El 13 de septiembre de ese mismo año, fallecía Felipe II postrado en sus aposentos del Monasterio de El Escorial, a la edad de 71 años.

Su hijo Felipe III, fue testigo de su muerte y al cual le dijo estas palabras antes de fallecer:

“Hijo mío, he querido que os halléis presente en esta hora, para que veáis en qué paran las monarquías de este mundo”.

Rey o no todos morimos, y el poder nada puede hacer.

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