La prostitución en la Edad Media

Fotografía facilitada por la Bibliothèque de l’Arsenal del Decameron (Decamerón). El clérigo comparte una comida con una pareja y se acuesta con la esposa mientras que el marido reza en la terraza. Giovanni Boccacio, Paris.

Sabemos que la prostitución ha existido toda la vida. Es más, sabemos que es llamado el oficio más antiguo del mundo. ¿Pero cómo era la prostitución en la Edad Media?

En un mundo donde la Iglesia ejercía su poder junto a los reyes, la prostitución no era muy bien vista. Pero había un gran problema. Desde reyes a campesinos, todos eran clientes activos de los prostíbulos.

A la Iglesia no le quedó otra que tragar. Se dictaminó que los burdeles eran para hombres solteros, los cuales podían ir a estos lugares para poder desahogar sus deseos carnales, y así evitar la sodomía, violaciones y un pecado aun más terrorífico: la masturbación.

Pero verdaderamente, los hombres casados iban más que los solteros e incluso se unieron algunos clérigos para poder satisfacer sus deseos. Al no estar regulado, las prostitutas eran maltratadas y sodomizadas, a veces hasta de manera irreversible.

La Iglesia y los gobiernos apoyaron firmemente la apertura de un gran número de prostíbulos durante el declive de la Edad Media (imagen vía Wikimedia commons)

Entre el público que asistía y las condiciones de las prostitutas, los gobiernos decidieron arreglar el asunto, y fundaron los prostíbulos municipales. Gracias a esta medida, las prostitutas recibían tratamientos médicos y revisiones, así como protección para evitar que fuesen maltratadas. Eso si, esto no era gratis. El Estado se llevaría un porcentaje a cambio de estos servicios.

La Iglesia también redactó unas normas de uniformidad para las prostitutas, las cuales debían ir bien identificadas. La identificación la elegía cada ciudad en sus estatutos. Todo esto se hacia para que cuando una prostituta fuese por la calle no fuese confundida con una mujer decente.

Incluso la propia Iglesia, para poder erradicar la prostitución o por lo menos intentarlo, también pusieron facilidades y casas para las mujeres que quisieran abandonar este trabajo. Pero claro, estas mujeres se debían de hacer monjas, algo no muy divertido que digamos.

Debido a la presión de la Iglesia, estos burdeles desaparecieron a principios del siglo XV, pero la prostitución siguió su curso en la clandestinidad hasta los tiempos de hoy en día.

La prostitución libre y esclava existirá de por vida.

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