La triste historia de Tilikum

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Imagen de captura de orcas en la década de los 70

Las orcas son mamíferos marinos que viven en una jerarquía familiar muy arraigada. Machos, hembras y crías componen un pilar familiar parecido al humano.

Tilikum fue una de esas crías de orca, que fue capturada en Islandia, a la edad de dos años. Tras su captura, junto a dos especímenes más, fue trasladada al Parque Sealand del Pacífico, en Columbia Británica (Canadá), donde permaneció en una piscina de 30 metros de largo por 15 metros de ancho y con tan sólo 10 metros de profundidad, donde también convivía con otras dos orcas.

Allí se convirtió en la atracción principal del parque y donde la entrenaron con la técnica de retención de comida. Tilikum era obligado a actuar puntualmente cada hora, ocho veces al día, los siete días de la semana. El constante estrés y cansancio le ocasionaron úlceras estomacales.

Además, el modo de adiestramiento no era nada bueno, debido a que si Tilikum se equivocaba en la actuación no le daban su premio de comida, pero ni a el ni a sus compañeras, lo que hacia que los animales se frustraran. En el confinamiento sus compañeras atacaban a Tilikum y le producían heridas.

Cuando el parque cerraba las puertas al final de cada día, las tres orcas que eran incompatibles, porque venían de manadas diferentes, eran hacinadas en un diminuto módulo redondo con paredes de metal unas 14 horas hasta que el parque abría la siguiente mañana.

La primera víctima de Tilikum fue su entrenadora Keltie Byrne. Desafortunadamente, la entrenadora cayó en la piscina donde estaban las tres orcas. Fue empujada por Tilikum hasta el fondo de la piscina, zarandeada por las tres orcas, y al final murió ahogada. Keltie Byrne fue la primera de tres personas asesinadas debido al estrés y frustración que acumulaba Tilikum, debido a su confinamiento y entrenamiento obligado.

Tras este acontecimiento, el Parque Sealand del Pacífico cerró sus puertas y puso a la venta al macho de orca más grande nunca visto en cautividad (Tilikum).

El Parque SeaWorld, en Orlando (EE.UU), no tardó en comprar al espécimen de orca. La muerte de Keltie Byrne no fue un impedimento para SeaWorld, debido a que el esperma de Tilikum era más valioso que la seguridad de los cuidadores. Es más, el 60% de las orcas de SeaWorld son descendientes de Tilikum.

Tilikum se encontraba en otro recinto inmensamente pequeño donde vivía y donde su frustración y depresión seguían aumentando día a día.

Esta orca, presentaba cada vez más a menudo comportamientos muy erráticos y peligrosos, como roer las paredes de su piscina e incluso algunos incidentes en actuaciones con sus entrenadores, pero SeaWorld no hizo absolutamente nada. Siguió exprimiendo a este animal cada vez más maltrecho.

La entrenadora Dawn Brancheau junto a Tilikum. (Corbis)

Y llegaron las tragedias. En 1999 Daniel P. Dukes fue un hombre que se coló en el recinto de Tilikum y apareció muerto a la mañana siguiente (una imprudencia de la cual no se sabe mucho más). En 2010 Dawn Brancheau, entrenadora de Tilikum, estaba en una actuación con la orca y la orca se equivocó en varias ocasiones, lo que produjo que la entrenadora no le diera el premio de la comida. Tilikum la cogió del pelo y arrancó la cabellera a Dawn.

La autopsia de Brancheau reveló que la muerte ocurrió por ahogamiento y traumas contundentes. También se halló que su médula espinal estaba seccionada y que tenía fracturas en la mandíbula, costillas y vértebras cervicales.

Recinto de confinamiento de Tilikum (Imagen de Google Earth)

Debido a este último acontecimiento, Tilikum fue recluido en un recinto diminuto que limitaba aún más su habilidad para nadar, comunicarse con otras orcas e interactuar con humanos. Según informes, flotaba lánguidamente varias horas consecutivas, un comportamiento de total desesperación.

Recinto de confinamiento de Tilikum, en el Parque SeaWorld, Orlando (Getty)

Después de un año en aislamiento, Tilikum fue llevado de vuelta al espectáculo de SeaWorld, donde ya solo lo sacaban para dar una vuelta y con una de sus aletas laterales echar agua al público. Después de eso lo enviaban otra vez a su mini recinto en absoluta soledad.

El 6 de Enero de 2017, debido a una infección pulmonar, Tilikum murió a la edad de 36 años.

Un animal de seis toneladas encerrado en una piscina, que al final puede descansar en paz y ser libre.

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