Leopoldo II: la masacre belga en África

Leopoldo II de Bélgica

Leopoldo II fue el segundo rey de los belgas. Reinó durante 44 años, con lo que se convirtió en el reinado más largo de cualquier monarca belga hasta el momento.

Leopoldo fue el fundador y único propietario del Estado Libre del Congo, un proyecto privado encabezado por él mismo. Utilizó al explorador Henry Morton Stanley para ayudarle a reclamar el Congo, un área que actualmente ocupa la República Democrática del Congo. En la Conferencia de Berlín de 1884-1885, las naciones europeas con intereses coloniales que pactaron el reparto de África se comprometieron a mejorar la vida de los habitantes nativos del Congo, al tiempo que confirmaron su posesión por parte de Leopoldo II.

Sin embargo, desde un principio el monarca ignoró estas condiciones y amasó una gran fortuna gracias a la explotación de los recursos naturales del Congo (caucho, diamantes y marfil) y la utilización de la población nativa como mano de obra forzada y esclava, sin contar con el trato sádico y sin sentido de la violencia, los látigos de metal, secuestros, asesinatos en masa, mutilaciones de manos y pies… Eran los horrores de cada día. Estos hechos hicieron que Leopoldo II fuera comparado con criminales del siglo XX, del tamaño de Hitler y Stalin.

Leopoldo II zoológico humano del congo belga

Pero esto no era suficiente para Leopoldo II. En pleno siglo XX se llegó a tener zoológicos humanos en los que se exhibían a familias enteras, y donde se les podía dar a los niños de comer (como por ejemplo plátanos) como si de monos se tratasen.

Su régimen africano fue responsable de la muerte de entre 2 y 15 millones de congoleños.​ Bertrand Russell estimó el número de víctimas en 8 millones de personas, mientras que el censo realizado por Bélgica en 1924 mostró que la población durante el Estado Libre de Leopoldo había descendido en un 50%, 10 millones de personas. Sin embargo, diversos historiadores argumentan contra esta cifra debido a la ausencia de censos fiables, a la enorme mortalidad de las enfermedades como la viruela o la enfermedad del sueño y al hecho de que en 1900, solo había 3000 europeos en el Congo, de los cuales solo la mitad eran belgas.

Un país que “ayudó” a los habitantes del Congo a ser más infelices y a morir como si no fuesen personas en pleno siglo XX.

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