Los aurigas: las estrellas de la Antigua Roma

Los aurigas de la Antigua Roma

Los aurigas eran jinetes que participaban en carreras de carros dentro de los circos romanos. Muchos de estos aurigas comenzaron su vida en este mundo como esclavos, de los cuales sólo unos pocos se hacían famosos en algunas provincias de Roma. Éstos, gracias a su popularidad o si conseguían la cantidad de dinero adecuada, podían tener la posibilidad de conseguir la libertad.

Es verdad que los jinetes no conseguían fama instantáneamente. Además, los pocos que lo lograban experimentaban un aprendizaje largo y muy riguroso. Esos pocos famosos eran aclamados como verdaderas estrellas mediáticas. Los niños romanos podían fantasear con convertirse en sus ídolos, e incluso los espectadores saludaban simbólicamente tanto al emperador como al auriga con el mismo grito de “victoria”, al ver que su estrella ganaba la carrera.

Sin embargo, los aurigas nunca tuvieron la misma fama que los gladiadores, probablemente debido a las asociaciones aristocráticas las cuales eran más partidarias de los luchadores de la arena.

Las inscripciones registran a famosos aurigas, como el famoso Diocles de Portugal, el cual llegó a pertenecer a tres de los cuatro “equipos” o “facciones”. También obtuvo la friolera cifra de 1.400 victorias en su carrera, y ganó 100 carreras en un solo año. Diocles recibió grandes cantidades de dinero por sus logros, ya que el dinero del premio por una carrera en Roma que podía durar solo unos minutos podía llegar a la cantidad de 60.000 sestercios, o más de 60 veces lo que ganaba un soldado en el ejército romano en un año.

Otro auriga muy famoso del que se tiene conocimiento fue Calpurnianus. Éste participó en las cuatro facciones existentes de la época. Con esto podemos decir que cambiar de un equipo a otro era relativamente fácil, y más con 1.127 victorias a sus espaldas.

Pero todo no era de color de rosas. Algunos romanos creían que ciertos aurigas conseguían sus victorias mediante el uso de la magia. Estos romanos interesados por destruir la fama de los aurigas infundaron rumores de que los aurigas consultaban a la magia negra, e incluso que algunos poseían esa magia. Esto llegó a algunos fiscales, los cuales presentaron con éxito cargos contra los concursantes por usar magia. El castigo por este hecho era la decapitación, algo surrealista a día de hoy, pero no muy raro en una época de creencias espirituales y maquiavélicas.

Todo esto conllevó a un pequeño declive en este deporte, ya que el populacho empezaba a acusar y escribir mítines maldiciendo a los aurigas vencedores. Por otro lado, los mismos jinetes sentían miedo por las consecuencias que sus actividades conllevaban, como podía ser la muerte.

Tanto Calpurnianus como Diocles, los héroes victoriosos anteriormente mencionados, consiguieron retirarse de la pista después de muchos años de competición y llegar a ser personas ricas y libres. Pero muchos pilotos fueron menos afortunados. Las lápidas registran las muertes prematuras de varios aurigas debido a accidentes: Crescens murió a los 22 años después de nueve años de carrera; Scorpus se encontró con la muerte en el circo a los 26 años…

Unos pobres esclavos obligados a correr para poder obtener su libertad, pero acusados de brujería para reprimir la misma.

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