Los campos de concentración en EE.UU. para japoneses

Campo Manzanar, California.
Campo Manzanar, California. Fila de barracas. Japoneses en el centro de Autoridad de Reubicación de Guerra (Wikimedia Commons)

En el “país de la libertad”, más de 130.000 personas, la gran mayoría japoneses, estuvieron en campos de concentración desde 1942 a 1948.

Estos campos de concentración no eran hoteles. Tenían alambradas, guardias armados, barracones, e incluso la huida del campo podía conllevar al abatimiento de la persona huida.

Todo esto comenzó por el ataque a Pearl Harbor (la base militar que fue atacada por el Imperio japonés) durante la Segunda Guerra Mundial.

Esto produjo una histeria entre la población, todo ello alimentada por los medios de comunicación. Estos medios alimentaron el miedo a la comunidad, poniendo en contra a todo japonés-estadounidense que convivía en Estados Unidos.

Los políticos no se quedaron atrás en la propagación de histeria. El gobernador de California, Culbert Olson, aseguró que algunos residentes japoneses estaban comunicándose con el enemigo para preparar un apoyo al invasor japonés.

Incluso el diario Los Angeles Times dijo:

Una víbora es una víbora, sin importar donde se abra el huevo. De la misma manera, un japonés-estadounidense, nacido de padres japoneses, se convierte en un japonés, no en un estadounidense.

Fuente: Wikipedia

El general John DeWitt ordenó registrar las casas de algunos japoneses según la etnia que podía compartir los pensamientos del enemigo. El FBI realizó estos registros, claro está sin ningún tipo de orden de registro legal.

El FBI dictaminó que no se encontró ningún tipo de arma o cámara espía en ninguna de las casas.

Estos 130.000 supuestos sospechosos tuvieron que abandonar sus viviendas y vender sus negocios, ya que el Estado les dio ocho días para deshacerse de todo bien que poseyesen. A parte de la humillación ante su comunidad y vecinos, tuvieron que vivir en campos de concentración a pesar de ser estadounidenses legales (pero con antepasados japoneses), y sin ni siquiera una sola prueba de esos delirios de espionaje.

Fotografías de la Autoridad de Reubicación de Guerra de Evacuación y Reasentamiento Japoneses-Americanos Serie 8: Centro de Reubicación Manzanar (Manzanar, CA) Institución contribuyente: La Biblioteca Bancroft. Universidad de California, Berkeley. (Wikimedia Commons)

Los campos de concentración estaban ubicados en California, Arizona, Colorado, Wyoming, Idaho, Utah y Arkansas.

A inicios de 1943, DeWitt ya no contaba con credibilidad en el Departamento de Guerra, y fue relevado del mando en el Comando Oeste. En su reporte final, DeWitt aseguró que la evacuación forzosa de los japoneses hacia campos había sido necesaria, ya que aseguró haber recibido cientos de reportes sobre apariciones de luces en la costa y transmisiones de radio de origen desconocido. Hoover se mofó de la División de Inteligencia Militar de DeWitt, ya que mostraba “histeria y falta de juicio”.

No fue hasta la primavera de 1944 que el Departamento de Guerra recomendó la disolución de los campos al Presidente Roosevelt. Sin embargo, debido a que ese año Roosevelt buscaba la reelección, la decisión fue aplazada.

De esta manera, en la primera reunión de gabinete después de la reelección de Roosevelt, se decidió soltar a todos los evacuados que habían demostrado ser leales. Pero esta decisión tardó un año en llevarse a cabo completamente.

A la salida, los evacuados recibieron un boleto de tren y 25 dólares.

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