Los hospitales en la Edad Media

Hospitales en la Edad Media

Podemos creer que los hospitales no existían en la Edad Media, pero la realidad es que a partir del siglo XII las ciudades grandes podían albergar uno e incluso dos hospitales.

La verdad es que la Primera Cruzada tuvo mucho que ver con el auge de estas edificaciones. El hospital establecido en Jerusalén después de la Primera Cruzada en 1113 d.C. fue un modelo para hospitales posteriores. Tenía espacio para 1000 o 2000 pacientes. Se utilizaba principalmente para las personas pobres que estaban enfermas y para los cruzados heridos. Éste proporcionó la experiencia necesaria, y el avivamiento espiritual que se respiraba en ese momento alentó a crear la idea a los grandes reinos de Europa.

Los hospitales eran instituciones religiosas. Los monasterios y los conventos siempre habían tenido enfermerías donde se atendía a miembros de la comunidad, enfermos y ancianos, pero a partir del siglo XII, ese cuidado se extendió formalmente a la comunidad más allá de los muros de las abadías.

Los hospitales nacieron principalmente para brindar hospitalidad, de ahí proviene el nombre, y fundados como actos de caridad. A menudo se les llamaba la “Casa de Dios”. El hospital era una casa porque siempre era parte de una comunidad religiosa, un hogar con Dios a la cabeza. Una “Casa de Dios” era esencialmente una gran sala donde las personas podían ser atendidas en una especie de camas a lo largo de ella, y donde por supuesto había una capilla para orar y donde asistir a misa.

Los hospitales generalmente eran atendidos por monjes y monjas, pero a veces se empleaban a “médicos”.

Los hospitales medievales tomaron muchas formas, no es como en nuestra era, donde un edificio blanco y gigantesco se visualiza al instante. Éstos podían ser albergues para peregrinos, hospicios para los moribundos, casas de beneficencia para ancianos o el mismo hospital para pobres enfermos.

En estos hospitales la higiene se intentaba respetar. Las sábanas se intentaban cambiar con frecuencia, al igual que la limpieza de la misma sala donde estaban los enfermos. Además, a los pacientes se les obligaba a lavarse y cortarse el pelo con frecuencia, para así evitar propagar otras enfermedades o insectos indeseables como pulgas.

Pero en ocasiones eso era inevitable. Pandemias como la peste o accidentes que englobaban a varias personas, como puede ser un incendio, hacían que estos lugares se abarrotaran, y donde los mismos enfermos al compartir cama o cualquier lugar disponible se pegasen enfermedades los unos a los otros.

También existieron hospitales para leprosos. Esta enfermedad no tenia cura y era realmente contagiosa. Para evitar la propagación de la lepra se construyeron o habilitaron edificaciones a las afueras de las ciudades y donde los pacientes podían morir dignamente y donde podían comer y ser tratados como personas, y no como animales.

Unos hospitales que para la época serian muy útiles, pero que no quisiéramos pisar ahora.

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