Los reyes y Emperadores más sádicos

A lo largo de la historia algunos reyes y Emperadores se han ganado la fama de ser personas despiadadas y sádicas. Estos personajes que veremos a continuación son los que hemos elegido para esta lista:

Falaris

Toro Falaris
Grabado de alrededor de 1500 que muestra a Perilo, diseñador de la máquina, siendo introducido en ella (Wikimedia Commons)

Falaris (o Fálaris), quien había recibido el encargo de construir el templo de Zeus Atabirino en la acrópolis, aprovechó su puesto para autoproclamarse tirano.​

La ciudad de Himera, ubicada en la costa septentrional de Sicilia lo eligió como stratégos autokrátor, es decir, general con poder absoluto, pese a las advertencias del poeta Estesícoro. Según la Suda, consiguió hacerse amo de toda la isla. Finalmente fue depuesto por una rebelión general encabezada por Telémaco, antepasado de Terón (tirano c. 488 – 472 a. C.), y quemado vivo en su toro. Falaris era conocido por su excesiva crueldad. Entre sus supuestas atrocidades se encuentra el canibalismo: se dice que comía bebés en período de lactancia.​

En el llamado toro de Falaris, la estatua hueca de bronce de un verraco que usaba como instrumento de tortura y ejecución, que se dice fue inventado por Perillo de Atenas, las víctimas del tirano eran encerradas y, mediante una hoguera encendida debajo, cocinadas vivas mientras que sus gritos representaban el bramido del toro. La leyenda cuenta que el mismo Perillo fue la primera víctima.

Leopoldo II de Bélgica

Leopoldo II de Bélgica
Leopoldo II de Bélgica (Wikimedia Commons)

Leopoldo II fue el segundo rey de los belgas. Reinó durante 44 años, con lo que se convirtió en el reinado más largo de cualquier monarca belga hasta el momento.

Leopoldo fue el fundador y único propietario del Estado Libre del Congo, un proyecto privado encabezado por él mismo. Utilizó al explorador Henry Morton Stanley para ayudarle a reclamar el Congo, un área que actualmente ocupa la República Democrática del Congo. En la Conferencia de Berlín de 1884-1885, las naciones europeas con intereses coloniales que pactaron el reparto de África se comprometieron a mejorar la vida de los habitantes nativos del Congo, al tiempo que confirmaron su posesión por parte de Leopoldo II. Sin embargo, desde un principio el monarca ignoró estas condiciones y amasó una gran fortuna gracias a la explotación de los recursos naturales del Congo: caucho, diamantes y otras piedras preciosas, y la utilización de la población nativa como mano de obra forzada y esclava.

Su régimen africano fue responsable de la muerte de entre 2 y 15 millones de congoleños.​ Bertrand Russell estimó el número de víctimas en 8 millones de personas, mientras que el censo realizado por Bélgica en 1924 mostró que la población durante el Estado Libre de Leopoldo había descendido en un 50 %, 10 millones de personas. Sin embargo, diversos historiadores argumentan contra esta cifra debido a la ausencia de censos fiables, a la enorme mortalidad de las enfermedades como la viruela o la enfermedad del sueño y al hecho de que en 1900, solo había 3000 europeos en el Congo, de los cuales solo la mitad eran belgas.

Nerón

Nerón
Busto de Nerón, Museos Capitolinos, Roma. (Wikimedia Commons)

Nerón Claudio César Augusto Germánico (en latín: Nero Claudius César Augustus Germanicus, 15 de diciembre de 37-9 de junio de 68) fue emperador del Imperio romano entre el 13 de octubre de 54 y el 9 de junio de 68, último emperador de la dinastía Julio-Claudia.

El reinado de Nerón se asocia comúnmente a la tiranía y la extravagancia.​ Se lo recuerda por una serie de ejecuciones sistemáticas, incluyendo la de su propia madre y la de su hermanastro Británico, y sobre todo por la creencia generalizada de que mientras Roma ardía él estaba componiendo con su lira, además de como un implacable perseguidor de los cristianos. Estas opiniones se basan fundamentalmente en los escritos de los historiadores Tácito, Suetonio y Dion Casio. Pocas de las fuentes antiguas que han sobrevivido lo describen de manera favorable, aunque sí hay algunas que relatan su enorme popularidad entre el pueblo romano, sobre todo en Oriente.​

María I de Inglaterra

María I de Inglaterra los Tudor
Retrato de la reina María I de Inglaterra (1516-1558). (Wikimedia Commons)

Durante su reinado de cinco años, más de 280 disidentes religiosos murieron quemados en la hoguera en las llamadas persecuciones marianas. María no tuvo hijos y padeció dos embarazos psicológicos, uno en 1554 y otro en 1557, que la ridiculizaron en Europa. Solo a pocos días de su fallecimiento, en 1558, reconoció a su media hermana como su sucesora. Después de su muerte, el restablecimiento del catolicismo en el país fue revertido por Isabel I, al comienzo de su reinado de 45 años, que clausuró la época Tudor.

Ranavalona I de Madagascar

Ranavalona I de Madagascar
Ranavalona I de Madagascar (Wikimedia Commons)

Ranavalona I (nacida como Rabodoandrianampoinimerina (Ramavo); c. 1782 – 16 de agosto de 1861) fue una reina de Madagascar de la dinastía Merina. Tras suceder a su esposo, Radama I, como reina, se hizo conocida también como Ranavalo-Manjaka I.​ Debido a su resistencia contra las potencias occidentales su administración fue tachada de tirana y despótica y la historia occidental proeuropea la castigó ya que se trató de una gobernante que trató de resistir la influencia francesa e inglesa que intentaba colonizar su reino mediante el comercio y la religión cristiana.

Persiguió incansablemente a todos los cristianos conversos y a quienes se negaban a abandonar su nueva fe, eran arrojados por acantilados, ahogados en grandes recipientes de agua hirviendo o quemados vivos.

En lugar de juicios, esta reina creo la “Prueba de Tangena” la cual consistía en que el acusado tenía que ingerir pieles de pollo crudas y un fruto venenoso llamado tangena, si no vomitaban y sobrevivían al veneno se declaraba inocente, pero si perecían eran culpables.

Fuente: Wikipedia

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