República de Ruanda: el genocidio de 1994

Presidente de Ruanda: Juvénal Habyarimana (1937-1994) -(Wikimedia Commons)

Ruanda es un pequeño país de África, y antigua colonia belga.

En 1994 se produjo la matanza más salvaje entre etnias de un mismo país. Los hutu y los tutsi, ambas iguales, tan solo se diferenciaban por su demografía o pequeñas costumbres tribales.

Pero el 6 de abril de 1994 ocurrió el asesinato del presidente y dictador Juvénal Habyarimana, el cual pertenecía a los hutu, etnia mayoritaria en Ruanda. El acto fue causado supuestamente por el Frente Patriótico Ruandés, perteneciente a los tutsi.

Debido a este acontecimiento y con el gobierno y la prensa avivando el odio, los hutu empezaron a masacrar a los tutsi. Niños, bebés y adultos fueron asesinados, quemados vivos y torturados sin ninguna piedad. Incluso los grupos más radicales de los hutu también mataban a sus propios compatriotas por el simple hecho de ser más moderados.

Sitio conmemorativo de Nyamata, ropa de las víctimas- (Wikimedia Commons)

En total se calcula que el genocidio llegó a cifras de más de un millón de muertos, y que, casi en su totalidad, las mujeres hutu que sobrevivieron fueron violadas en masa.

Es verdad que los tutsi, en particular el Frente Patriótico Ruandés, participó activamente en matanzas de hutus, pero nada comparable con la venganza de su enemigo.

Después de la guerra, el gobierno decidió que en el documento de identidad se suprimiera de que etnia era cada habitante para que así no se repitiera lo ocurrido.

Tanto Naciones Unidas como la Iglesia Católica fueron criticadas por haber impuesto o tolerado un sistema colonial, promoviendo la división de la población en castas, y por haber mantenido una postura pasiva durante el genocidio.

Como siempre, las colonias europeas quedan abandonadas a su suerte, cuando la colonia ya no sirve.

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