Sudán: el país con más pirámides del mundo

Pirámides de Meroe, Sudán

Menos conocidas que las famosas pirámides de Egipto, pero no menos importantes, las pirámides de Sudán se han conservado a lo largo de milenios semienterradas en los desiertos de este país.

Estas magníficas edificaciones se encuentran a unos 200 km de la ciudad de Jartum.

Este área del norte de Sudán fue una vez parte del reino de los faraones, lo que ayuda a explicar por qué se puede encontrar una colección tan magnífica de pirámides y templos, que ahora son frecuentadas por nómadas que pasan con sus rebaños de cabras, y algunos turistas perdidos los cuales pueden visitar estas pirámides sin aglomeraciones.

Hace miles de años, Meroe sirvió como la capital del Reino de Kush, el reino presidido por la dinastía de Nubia. Las pirámides que tienen casi 5.000 años de antigüedad se distribuyen en tres sitios y son diferentes de sus hermanas de Egipto. Estas tienen las bases más pequeñas y los lados mucho más inclinados.

Desconocido para la mayoría de los visitantes del norte de África, el sitio alberga alrededor de 250 pirámides y templos, más de lo que hay en todo Egipto y en cualquier parte del mundo.

Las pirámides de Sudán fueron diseñadas como tumbas para los reyes nubios, como la Necrópolis de El Kurru, que una vez albergó la tumba del famoso Rey Tanutamun. En el interior de éstas se pueden apreciar elaboradas pinturas que adornan las paredes y muestran los aspectos más destacados del reinado de estos famosos reyes.

Pirámides de Meroe, Sudán

Los nubios se inspiraron en sus vecinos egipcios, así como en los antiguos griegos y romanos para crear sus propias estructuras distintivas. Dada su edad y ubicación aislada, es sorprendente que estas estructuras hayan sobrevivido tan intactas. Sin embargo, su abandono y dejadez hacen que las estructuras se estén deteriorando a ritmos descontrolados, al igual que ciertos exploradores como el italiano Giuseppe Ferlini, el cual ayudó a esta destrucción cuando en la década de los años 80 saqueó las tumbas de reinas y reyes para poder sacar fortuna vendiendo los restos a museos europeos.

El Templo del León, también conocido como el templo de Mussawarat, fue construido en homenaje a Apedemak, el dios león Kushita y construido entre 235-218 a.C. La decoración del templo, tanto en su exterior como en su interior, es un excelente ejemplo de la cultura nubia y de cómo difiere de las antiguas prácticas egipcias.

Unos monumentos espectaculares, abandonados y poco valorados, los cuales esperemos que no desaparezcan por la dejadez de los humanos.

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