Viriato: El defensor de Hispania frente al Imperio Romano

 Viriato
Pintura representando a Viriato, titulada Viriato, obra del pintor español Eugenio Oliva (1852-1925) (Wikimedia Commons)

Según Tito Livio, Viriato era un simple pastor, que después de los acontecimientos que llevaron a Roma a la conquista de Hispania, se alzó y convirtió en un líder lusitano y un guerrero óptimo.

Debido a la tiranía del Emperador Romano Galba, Viriato no dudó en alzarse en armas. La primera batalla fue en Turdetania (región que abarca el valle de Guadalquivir, desde el Algarve hasta Sierra Morena). Allí, el Pretor Vertilio consiguió acorralar a las tropas de Viriato, pero la jugada les salió mal. En una estrategia acertada, Viriato consiguió zafarse del acorralamiento dejando a su paso múltiples bajas romanas e incluso la muerte del propio Pretor.

Busto del emperador romano Galba
Museo de Antigüedades en el Palacio Real de Estocolmo. Busto del emperador romano Galba. (Wikimedia Commons)

Este acontecimiento hizo recorrer un nerviosismo por el cuerpo de Galba, quien no le daba ninguna credibilidad a la fuerza de un simple pastor.

Gayo Plaucio y Claudio Unimano también fueron víctimas del pastor lusitano, el cual no paraba de vencer a los ejércitos romanos. Estos mismos estaban en la desesperación y ya no sabían cómo vencer. Viriato no paró de derrotar a todo mandatario que enviaba Roma a Lusitania (provincia romana,actual Portugal hasta el río Duero, Extremadura y partes de Castilla y León y de Castilla-La Mancha) .

El senado de Roma no podía más, y envió al cónsul Fabio Máximo, quien consiguió diezmar al ejército lusitano. Tras esta derrota, Viriato pudo reforzar su ejército y consiguió dar la vuelta a esa batalla, derrotando una vez más al enemigo.

Tras este hecho, Roma mandó a un prestigioso general. Este era el hermano de Máximo, Serviliano, quien llegó a Lusitania con más de 30.000 hombres y majestuosas tropas, como las de elefantes y jinetes altamente experimentados.

Viendo este gran peligro, Viriato consiguió forzar un Tratado de Paz con el mismo gobierno romano. Sospechosamente, el senado romano aceptó el Tratado y declaró “amigo de los romanos” a Viriato.

Digo sospechosamente, porque en 139 a.C., el gobierno romano consiguió corromper a tres lugartenientes de Viriato, quienes lo traicionaron y asesinaron, consiguiendo una vía para poder quedarse con Hispania sin ningún obstáculo en su camino.

Durante siete años Viriato mantuvo en jaque a todo el Imperio Romano.

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