Vlad, El principe Empalador

Vlad el empalador
Retrato de Vlad III

Pocos nombres han lanzado más terror al corazón humano que Drácula, el legendario vampiro, creado por el autor Bram Stoker en su novela de 1897 del mismo nombre.

Aunque Drácula es una creación puramente ficticia, Stoker nombró a su infame personaje como una persona real a quien le gusta la sangre: Vlad III, Príncipe de Wallachia o, como es más conocido, Vlad el Empalador.

Vlad III fue príncipe de Valaquia, hoy el sur de Rumania, entre 1456 y 1462. Lo único que hizo bien este personaje fue luchar contra el imperio Otomano, que en esa época, amenazaba a su país y Europa.

Pero por lo que se hizo famoso, fue por su crueldad en castigar a los enemigos y traidores.

Cuando llegó al trono, pocos años después en 1459, invitó a una gran cena durante la Pascua a sus enemigos Boyardos, quienes asesinaron a su padre y a su hermano Mircea en tiempos anteriores. Para esta cena, pidió a sus enemigos que se pusieran sus mejores galas.

Cuando terminaron de cenar, Vlad ordenó empalar a los más viejos, mientras que a los más jóvenes les obligó a ir a pie desde Targoviste hasta un castillo en ruinas que había sobre un monte cercano al río Arges. Durante este camino, muchos murieron, y los que sobrevivieron se dedicaron a reconstruir el castillo, convirtiendo sus preciosas ropas de gala en harapos, mientras morían de agotamiento.

Vlad el empalador
Vlad comiendo, frente a empalados

En 1459, las ciudades de Kronstadt y Hermannstadt, ambas habitadas por colones alemanes, no querían comerciar con él o no querían pagarle tributo. Su solución fue empalar a 30.000 colones alemanes (Sajones) y oficiales.

Estas brutales masacres, fueron la consecuencia atribuida del exterminio de entre 40.000 y 100.000 personas entre 1456 y 1462, hechos documentados y detallados de la época.

Hay varias anécdotas muy “Curiosas” sobre relatos de Vlad III.

Mensajeros turcos
A unos mensajeros turcos les preguntó que por qué eran tan irrespetuosos y no se sacaban el turbante en muestra de respeto ante su presencia. Los mensajeros respondieron que no acostumbraban a hacerlo. Vlad decidio reforzar sus costumbres y los devolvió a Estambul con los turbantes clavados a los cráneos, para que nunca se los sacasen.

La copa de oro

También puso en la plaza de la capital de Valaquia, Tirgoviste, una copa de oro para que todo el mundo bebiera de ella, pero aquel que la robara se sometería a la justicia del príncipe. Durante los años de su reinado nadie osó robar la copa de oro.

La amante
Vlad tuvo muchas amantes a lo largo de su vida, probablemente debido al hecho de que le duraban muy poco. Un día que Vlad estaba de mal humor una de sus amantes le dijo para complacerle que estaba embarazada de él. Vlad le envió una matrona para que la examinase y cuando ésta le dijo que no había tal embarazo le rajó literalmente el vientre a su amante gritando que quería ver el fruto de sus entrañas.

Castigó duramente el adulterio y no dudó en empalar a todas aquellas mujeres que fueran acusadas de ello.

Vlad III, murió en 1476 en una lucha contra los Turcos.

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